"Yo también fui un Pedazólogo: visión holística o cuento chino"
Si bien puede sonar despectivo el término "pedazólogo", para definir al especialista en "pedazos" que olvidó la visión del "todo", no se me ocurrió acuñar un término mejor y suficientemente risueño, como para invitarnos a reírnos un poco de nosotros mismos. O mejor dicho "con" nosotros mismos, porque si nos reímos "de" nosotros mismos, una parte de nosotros se siente burlada. En cambio, cuando nos reímos "con" nosotros mismos, es la totalidad de nuestro ser la que se sacude de risa y nos abre las puertas para cambiar y evolucionar.
Nunca quise ser irrespetuoso con los especialistas. ¿Cómo me permitiría serlo, si yo también soy especialista y también fui un pedazólogo, cuando sólo me limitaba a hacer quimioterapia a mis pacientes oncológicos, tratándolos como a tumores con patas? Cuando veo un pedazólogo, me veo a mi mismo muchos años atrás. Faltarle el respeto a los especialistas de hoy, sería como faltarle el respeto al Jorge Esteves de ayer. Éste resultó la base a partir del cual se gestó el de hoy, que a su vez representa los cimientos del Jorge Esteves de mañana, que sólo será mejor, si el de hoy no se engrupe, creyéndose dueño de la verdad, superior a los demás y sin nada más que aprender.
Por suerte es mucho más lo que me falta aprender, que lo que aprendí hasta ahora.
Por eso expreso mi profundo agradecimiento hacia todos los que me enseñaron, me siguen y seguramente me seguirán enseñando, incluyendo no sólo a mis docentes, sino también a mis alumnos y pacientes, a quienes prefiero llamar consultantes.
¿Se pude ser especialista y a la vez ser holístico? ¡Claro que sí! Como quien por conocer mucho sobre un árbol y una hoja, no pierde la visión del bosque. Muchos médicos ortodoxos (sobre todos los antedichos médicos de familia), son holísticos sin conocer siquiera este término. A la vez muchos médicos (y psicólogos) no ortodoxos, se anuncian como holísticos sin serlo. No le dan importancia a la dieta y otros hábitos, por ejemplo por centrarse en lo psicológico y las terapias corporales o no le dan importancia a lo psico-socio-espiritual, por centrarse en la dieta o en la acupuntura o en el globulito homeopático unicista personalizadamente elegido.
Por eso creo que sería útil explicar con un cuento chino el término "no holístico" o "pedazólogo”:
"Erase una vez un Emperador ciego que gobernaba un pueblo de ciegos.
Un día llamó a sus cinco ministros, por supuesto también ciegos y les dijo:
"Estoy intrigado por saber cómo es un elefante. Quiero que vayan a un lugar donde haya elefantes, los conozcan y regresen a contarme cómo son".
Prestamente los cinco ministros fueron a donde había elefantes y los conocieron, a través del tacto.
Luego volvieron y conjuntamente presentaron al Emperador sus informes.
El primero afirmó que un elefante era como una gruesa manguera: sin dudas, palpó su trompa.
Otro sentenció que no era así, que era como una gran columna. Tocaba sólo una de sus patas.
El tercero dijo: "¡mienten! Un elefante es como un gran abanico". Conoció su oreja.
"¡No es así! -gritó el cuarto- es como una gran cuerda". Se refería obviamente a su cola.
"¡No les crea! -bramó el último- el elefante es como un enorme hueso". Había palpado un colmillo.
El Emperador quedó atónito y no pudo evitar que continuara la pelea entre sus ministros y entre aquellos que tomaron partido por cada una de estas versiones.
Así nacieron los partidos políticos, las diferentes religiones y sectas y por qué no, las diferentes formas parcializadas de ver la Medicina."
Todos tenían una parte de la verdad. Pero el "todo" (holos) es mucho más que la simple suma de partes.
Conclusión: no vale la pena que nos sigamos peleando; más allá de los diferentes matices de cada mirada, si vemos con los ojos del corazón, la realidad es una sola para todos, aunque sea multidimensional y es absurdo e inmaduro, pelearse por las diferentes visiones parcializadas.
Y después de todo: “Benditas sean las diferencias, le dijo Adán a Eva, porque nos ayudan a crecer".